Desde el pasado mes de Mayo los establecimientos de apartamentos turísticos y las viviendas de uso turístico en Cataluña gozan de una legislación propia que intenta establecer las condiciones mínimas en función de la categoría que el empresario decida calificar el negocio.
Dichas categorías, cuyo distintivo son las conocidas llaves, se clasifican en cinco categorías diferentes, valorándose para una debida calificación el estado de la vivienda (mantenimiento y reformas), las estancias interiores (sala de estar, comedor, habitaciones, baños y cocinas), mobiliario y menaje, servicios complementarios que ofrece el establecimiento, información turística y de la zona, así como su tipología y localización.
Con esta normativa la CCAA catalana se une a otras regiones españolas en la regulación de este producto turístico, en auge en los últimos años.